jueves, 20 de agosto de 2009
¿Qué pesa más: una palabra o lo que ésta representa?
viernes, 14 de agosto de 2009
En la Plaza de la Intendencia
jueves, 13 de agosto de 2009
Bellave
La una perfumada con delicias florales
La otra adornada con reluciente méicap
Escenario y estrella ella
Elegante camina
Pescuezo largo fino erguido
Mirada redonda de sorpresa de sigilo
Liviana camina
Volante flotante elevante
Elevate flotá volá
Paloma
domingo, 9 de agosto de 2009
¿Me das un beso?
que se estira
se estira más
se enrosca en el dedito
vuelve
y dale de nuevo
estaban los dos
crecidos de abajo
pero tontos
que sí
que no
como el chicle del niñito
¿me das un beso?
sediento uno
ni respuesta encontró
que ya estaban ahí
como el chicle en el dedito.
sábado, 8 de agosto de 2009
Había una vez...
día del orto
extraño deseo
Todos mis sentidos te sintieron
no ausente pero lejos
Apenas mi boca sorbió
de la bombilla que vos después que vos
mis órganos no se refrescaron
en frío tereré
mejor se ahogaron en el éxtasis de tu saliva
Y mis sentidos y mis órganos te extrañaron
y mis órganos te desearon
y mis sentidos también te desearon
Pero eras de otro
eran recuerdos
tus manos no me pertenecían
ni tus ojos me miraban
ni tus letras me describían
Ese día supe
Y desde ese día con todo te deseo
jueves, 6 de agosto de 2009
mala vida
miércoles, 5 de agosto de 2009
martes, 4 de agosto de 2009
lunes, 3 de agosto de 2009
domingo, 2 de agosto de 2009
¡Feliz día del niño!
Cuando los de mi edad éramos niños, festejábamos nuestro día el primer domingo de agosto. Con el tiempo se trasladó al segundo domingo, de esa manera el gobierno se aseguraba que la mayoría de los trabajadores padres hubieran recibido sus haberes, lo que permitía un movimiento un tanto mayor de la economía, si no los regalos que recibíamos eran pobres o no había regalos directamente... y yo me acuerdo bien que el día del niño era si, y solo si, había regalos. Hoy fue el primer domingo de agosto y hubo un triste festejo con títeres y payasos en la plaza del barrio dedicado a todos los niños. Mientras duró el espectáculo todos estaban quietitos y atentos, calladitos escuchando el show: una hermosa fotografía, pero cuando los payasos se fueron ¡malditos niños! los había por todos lados, corriendo, gritando, hamacándose, eufóricos y tarados se atravesaban delante de uno, iban, volvían, se perseguían, se empujaban, se escondían y saltaban sorpresivamente, se caían, se levantaban y seguían...
Ahhh ser niño debe ser lo más bello de la vida con total seguridad, nadie lo debe dudar, pero cuando uno ya no lo es, los niños deberían permanecer tal como en una fotografía...
sábado, 1 de agosto de 2009
Lo siguiente no tiene título. Está basado sobre un hecho real. Cualquier similitud con la vida misma, si la hubiera, es intencional
Parecía que iba a seguir lloviznando por toda la tarde y quizá por unos días más. Tomé el colectivo en el centro, me dirigía de regreso a mi departamento mientras contaba mentalmente y confirmaba que ya habíamos pasado la mitad del año, y ya la mitad de julio... ¡más, ya se acerca el día del amigo!, pensé, y los exámenes (...) Me hundí en el cargo de conciencia que me produce el tema. Pensaba que al llegar debía sentarme a estudiar, también estaría bien limpiar lo que faltaba el baño y la pieza ya los limpié ayer, me moría de hambre, quería comprar facturas y tomar mates. Ya sabía qué iba a hacer y qué no. Seguramente terminaría comprando ocho facturas, dos de cada una, y preparando el mate, pondría música desde la PC, también con seguridad me conectaría al msn, comería una factura antes del primer mate, una más después del primero y único, y me colgaría chateando con algún contacto por horas...
Sabía que no iba a estudiar, pero seguía pensando que debía hacerlo. El E5 había tomado por Mariano Moreno y pronto giraría a la izquierda por Av. Colón no voy a abrir el msn, tengo que estudiar sí o sí. Estábamos detenidos por el semáforo de la esquina de 9 de Julio y al retomar la marcha, distingo de entre las personas paradas húmedas que esperaban igual que nosotros la luz verde a un ex compañero de estudios. Quise saludarlo por la ventanilla del coche pero ésta no cedió al primer intento y mi mano se resbaló por la humedad condensada contra la palanca trabada de la ventana. Cuando la hube abierto ¡¡EMAAA...!!, pero el rugido de los motores del colectivo y de otros autos que aceleraban al mismo tiempo más la calle mojada que aumentaba el bullicio confundieron mi llamado por completo. Sin embargo, él miró hacia mi lado y levantó el brazo bien alto y con expresión de urgencia empezó a correr.
Me daba mucha alegría reencontrar a un viejo amigo. Por un instante dudé entre bajar a saludarlo y dejar de estudiar un día más e ir a estudiar a costa de perderme de recordar con él anécdotas inmortales: tardes enteras jugando a las cartas, gritando un ¡truco a las pardas!, para no ganar nada de plata, sino el ir a rendir el lunes y aprobar el parcial sin haber estudiado nada más que las señas de los que nos retaban desafiantes; también en ese momento recordé aquellos almuerzos de fideos con un poco de aceite y mucho queso rallado, y ni hablar de las hamburguesas precongeladas que acompañábamos con arroz con un poco de aceite y abundante queso también rallado; y cada viernes era fernet con coca y La Mona Jiménez con su 28 de diciembre y después Barranca para invitar a las chicas a bailar y cada sábado era más fernet con menos coca y El Potro Rodrigo con su Yerba Mala y La Barra boliche después para chamullar a las chicas y siempre volver tarde a la tarde siguiente para contarnos la noche de cada uno... ¡¡me tengo que bajar!!
No había tardado más de cinco segundos en decidirme y tocar el timbre. El colectivo se detuvo de golpe y los pasajeros sin asientos se balancearon hasta casi caerse al suelo, sentí algunas quejas y bajé los escalones de un salto a la vereda sin darme cuenta de que caería sobre un charco de agua sucia. Pretendo buscar a mi amigo que debía venir corriendo, giro hacia mi derecha y lo veo casi encima de mí, pero de la misma forma que cuando jugaba al básquet, me eludió como si fuera un simple obstáculo antes de su objetivo... Perplejo, lo seguí con la mirada sin poder decir nada y lo veo alcanzar el barrote de la puerta delantera del E5: llegó justo a tiempo a la parada antes de perder el bondi...

