martes, 8 de diciembre de 2009

Parte I

Tal vez si fuera el optimismo una característica de la personalidad del muchacho al que ella le dirigía las frases ya hechas conocidas hasta por un adolescente de cualquier género o si acaso fuera él mismo un soñador que apuesta al amor con el alma entera y que se deja embriagar por las palabras dulces de una poesía romántica aturdida por la rima melosa, solo entonces no se habría echado a reír desaforadamente al punto de no poder distinguir esa risa de un llanto inconsciente justo luego de oír las idioteces que surgían desde el celular. Ella no lo conocía lo suficiente para saber que de esa manera no lo estaba ayudando como era su intención y menos aun conocía a su propio hermano causante del tremendo desasosiego de aquel desesperado que perseguía una razón, si la había, como para saber lo lejos que estaban sus premoniciones de la realidad. Por varios segundos contemplaron cada uno en silencio el silencio del otro hasta que una vez calmado él le agradeció el inútil apoyo telefónico y con End finalizó la comunicación. El desgraciado sabía que nadie volvería y no, como ella le había dicho, que volvería en cualquier momento, sabía también que nadie daría un paso atrás y no, como ella suponía, que ya se daría cuenta del error que estaba cometiendo. Con estos pensamientos se hundía en la almohada en el colchón de su cama de una sola plaza y se retorcía iracundo entre las sábanas y el acolchado sufriendo y sintiendo la impotencia de no poder gobernar ninguna decisión que se le ocurriera. Nada podía hacer. Lo que hiciera sería en vano. A lo que hiciera no le encontraría sentido alguno pero continuó.

Parte II

Continuó su vida diaria, su trabajo continuó con algunas depresiones que no pasaron desapercibidas ante la observación de su jefa a quien debió dar explicaciones: sin detallar demasiado, dijo que estaba atravesando un momento difícil y ella sin vacilar preguntó “¿lo dejó su chico?” Él no respondió pero ella sabía que sí, y siguió hablando, consolándolo con una serenidad que asombraba, como si alguien más le hubiera anticipado la noticia, mientras él, perplejo, se bifurcaba en la doble preocupación del empleado excelente con excelentes métricas, cuyos objetivos eran los ideales y sus ideales, contrarios a los comunes, a los que hoy estaba alarmando con sus resultados parciales las mediciones de su jornada; y por la sensación de desnudez que le provocaba la naturalidad con la que reaccionó la superiora frente a lo que él creía que había disimulado perfectamente. Fue un instante que se extendía y se extendía mientras el estupor extremado le suspendía el discurso y no por mucho la razón. Como si rebobinara una cinta VHS, volvía en su memoria buscando el momento en que había fallado su actuación y al tiempo procuraba continuar atendiendo a su cliente, pero tanto una como la otra cosa le resultaban imposibles. Con los codos doblados y apoyados sobre el escritorio sostenía en sus palmas el mentón y con las yemas apuñalaba sus sienes y penetraba con la mirada el LCD de su computadora y cada píxel se convertía en un pensamiento que le perturbaba el resto de su ya imperceptible tranquilidad. Seteó en Aux3 su Avaya, lo que le permitía ir al baño, y cuando hubo finalizado la telecomunicación, avisó y salió del edificio a fumar un cigarrillo y permitirse un poco de distracción.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Post data

en serio por favor te pido que me perdones
no era mi intención que las cosas fueran de esa manera
si lo hubiera pensado juro que habría sido diferente
todo
desde el principio hasta el final
podría haber olvidado colores
podría haber olvidado sabores
aromas preferidos
podría haberte contrariado en futilidades
hasta habría dejado la puerta del baño abierta si sabía que te enfurecía
nunca habría cancelado reuniones de soloamigos
ni la mesa de póquer de los miércoles
quizá hubiera sido un poco cruel
pero si era necesario te habría mentido
podría haberme embriagado cada noche
y dormirme sin amarte
podría haberte sido infiel para que lo notaras
y lo habría repetido hasta que me odiaras
pero parte de esta culpa también te pertenece
nunca dijiste lo que pensabas seriamente
nunca imaginé que pudieras amarme
menos aun que pensaras que yo te amaría
ya sabes, nena, nada es para siempre
deja ya el celular y no vuelvas a llamarme
en serio por favor te pido que me perdones

p/d: nunca quise hacerte tanto bien

jueves, 20 de agosto de 2009

¿Qué pesa más: una palabra o lo que ésta representa?

y bueno mientras escucho el acústico just like heaven de the cure y espero que la lista llegue a time, leo, miro, escucho y algo más.. y cuánto se puede decir con una sola palabra... sobre todo si está bien usada, bien dicha, bien aplicada y, claro, si se la escucha bien, se la comprende en su totalidad y si se la aplica bien. El valor de una palabra, el peso de una palabra... muchas veces pesa o vale más que lo que representa en sí, si no el gran Foucault no tendría razón al realizar su comparación entre dos animales totalmente distintos entre sí pero que ambos responden a la unidad perro y que están realizando acciones también distintas, siendo que a cada acción le corresponde también una unidad significante, supongamos correr y comer, enfrentados contra otro animal al que le pertenece otra unidad distinta, por ejemplo, gato que realiza esas dos mismas acciones. Concluye con que todos estaríamos de acuerdo en que ambos perros se parecen entre sí, a pesar de que uno esté corriendo (sin comer) y el otro, comiendo (sin correr). Y con que todos estaríamos de acuerdo en que en nada se asemejan el perro que está corriendo con el gato que está corriendo o, paralelamente, el can y el felino que están comiendo. Nada nuevo hasta acá. Ahora bien, imaginemos que uno de los perros es un perro salchicha corriendo a la par de un gato oriental, ambos se lanzaron a la carrera en el mismo instante, corren a la misma velocidad y sus movimientos, si bien son los propios de cada especie, son coordinados y sincronizados (difícil si lo es, pero bueno, imaginémoslo)... pueden agregarle incluso detalles: los dos animales sacan la lengua para el mismo lado y la vuelven a guardar, todo al mismo tiempo, o los dos giran sus cabezas al unísono, o los dos tienen el pelaje del mismo color, por decir algo. Guardemos una instantánea de esta secuencia por un momento y supongamos ahora al otro gato, que puede ser un bosque de noruega, comiendo de su plato un alimento balanceado con las mismas formas que el alimento balanceado que come el pekinés blanco que está al lado. Los dos sentados sobre sus patas traseras, agachando sus cabezas para alcanzar un bocado y haciendo crujir los gránulos simultáneamente, dejan de comer al mismo tiempo, se relamen, limpian sus hocicos, lamen sus patas, las refriegan en sus caras (y pueden agregar detalles)... Congelemos la película de estos peludos y con las dos imágenes en mente preguntémonos de nuevo qué se parece más a qué: ¿perro con perro y gato con gato, o perro que corre con gato que corre y gato que come con perro que come?
Claramente el peso de las palabras perro y gato afecta muchísimo al procurar responder una pregunta tan simple como la que se plantea más arriba, principalmente si no analizamos detelladamente la situación o el contexto de uso de las unidades léxicas.

viernes, 14 de agosto de 2009

En la Plaza de la Intendencia

Sentada junto a él se hace agua, muere por besarlo. El cuello y los labios se estiran para alcanzar un suspiro insípido. Mientras cruza una pierna sobre la otra, él le habla con frío palabras cortas y al instante todos sus sentidos femeninos vuelven a sus lugares. Como una morena vieja con mirada de paloma saca del bolsillo una mano y acaricia su pierna cruzada. Él carraspea y acomoda sus manos en sus bolsillos. Ya ni con voces desesperadamente dulces logra ablandarlo. Asfixiada busca consejos sueltos en el aire, en las gentes. Sus talones inquietos no dejan de saltar en el lugar. Él como tomando fresco y ella con los codos en las rodillas, rodillas separadas, juntas las manos y los dedos enredados que aprieta como queriendo exprimir una fruta seca de porqués. Él ya le daba la espalda. Lo abraza y él se levanta. Con los ojos mojados lo convence -se sienta. Su corazón está como un pájaro recién enjaulado. Él le habla, recogen sus cosas y caminan, ella muy detrás de él. Atraviesan la plaza. Él camina recto en un traje gris impecable, con un brazo cruzado detrás de su espalda y cubriendo su rostro del sol con un diario. Ella lo sigue, se acomoda su pantalón de gimnasia. Lo pierde. ¡Y escupe!, algún trago amargo quizá.

jueves, 13 de agosto de 2009

Bellave

La plazoleta de colores y ella
La una perfumada con delicias florales
La otra adornada con reluciente méicap
Escenario y estrella ella
Elegante camina
Pescuezo largo fino erguido
Mirada redonda de sorpresa de sigilo
Liviana camina
Volante flotante elevante
Elevate flotá volá
Paloma

domingo, 9 de agosto de 2009

¿Me das un beso?

Como el chicle de un niñito
que se estira
se estira más
se enrosca en el dedito
vuelve
y dale de nuevo
estaban los dos
crecidos de abajo
pero tontos
que sí
que no
como el chicle del niñito
¿me das un beso?
sediento uno
ni respuesta encontró
que ya estaban ahí
como el chicle en el dedito.

sábado, 8 de agosto de 2009



Había una vez...

... un padre y un hijo que no supieron quererse. Un padre y un hijo que enfrentábamos miradas vacías. Era tanto lo que compartíamos que nos resultábamos incómodos. Éramos tan parecidos que nos estorbábamos. Uno era más orgulloso que el otro y no sabíamos quién era el uno y quién, el otro. Sé que nunca dejamos de querernos, pero también sé que nunca hubo amor en un abrazo. Y cuando comenzábamos a desviar nuestro orgullo y a ablandar las palabras, el tiempo se consumía sin pereza. Cada semana que pasaba pesaba una vida entera en él. Sus ropas se estiraban cada día más o cada día más se encogía él. Llegó un día en el que se detuvo su aliento y se perdió su mirada y mi te quiero quedó en el eco de un susurro en la sala.




día del orto

extraño deseo

y ese día te extrañé con todo

Todos mis sentidos te sintieron
no ausente pero lejos
Apenas mi boca sorbió
de la bombilla que vos después que vos
mis órganos no se refrescaron
en frío tereré
mejor se ahogaron en el éxtasis de tu saliva

Y mis sentidos y mis órganos te extrañaron
y mis órganos te desearon
y mis sentidos también te desearon

Pero eras de otro
eran recuerdos
tus manos no me pertenecían
ni tus ojos me miraban
ni tus letras me describían

Ese día supe
Y desde ese día con todo te deseo

jueves, 6 de agosto de 2009

mala vida


Tiemblo y desespero si pienso
vida rápida pasas me sobrepasas
Inmóvil y silencioso pienso
vida apresurada me erosionas
excusas sin significados valoran mi día

Horizonte indefinido pienso
vida rápida no entiendo
vida apresurada muero

miércoles, 5 de agosto de 2009

martes, 4 de agosto de 2009

...siete, 8, 9, SIETE, ocho, 9, ¡7!, 8, nueve...: los saltos que él daba la nenita contaba

"un perro fácil pasó salpicando a todos..." dijo una voz

lunes, 3 de agosto de 2009

Muchachos con orejas llenas de música y música en las orejas de las muchachas. Go placidly amid the noise and haste dice un desideratum anónimo. Walkmans then discmans. Reproductores de MP3 y MP4 o teléfonos celulares: headphoned youth... ¿De qué se aislan, solo del bullicio?

domingo, 2 de agosto de 2009

¡Feliz día del niño!


Cuando los de mi edad éramos niños, festejábamos nuestro día el primer domingo de agosto. Con el tiempo se trasladó al segundo domingo, de esa manera el gobierno se aseguraba que la mayoría de los trabajadores padres hubieran recibido sus haberes, lo que permitía un movimiento un tanto mayor de la economía, si no los regalos que recibíamos eran pobres o no había regalos directamente... y yo me acuerdo bien que el día del niño era si, y solo si, había regalos. Hoy fue el primer domingo de agosto y hubo un triste festejo con títeres y payasos en la plaza del barrio dedicado a todos los niños. Mientras duró el espectáculo todos estaban quietitos y atentos, calladitos escuchando el show: una hermosa fotografía, pero cuando los payasos se fueron ¡malditos niños! los había por todos lados, corriendo, gritando, hamacándose, eufóricos y tarados se atravesaban delante de uno, iban, volvían, se perseguían, se empujaban, se escondían y saltaban sorpresivamente, se caían, se levantaban y seguían...

Ahhh ser niño debe ser lo más bello de la vida con total seguridad, nadie lo debe dudar, pero cuando uno ya no lo es, los niños deberían permanecer tal como en una fotografía...

sábado, 1 de agosto de 2009

Lo siguiente no tiene título. Está basado sobre un hecho real. Cualquier similitud con la vida misma, si la hubiera, es intencional

Parecía que iba a seguir lloviznando por toda la tarde y quizá por unos días más. Tomé el colectivo en el centro, me dirigía de regreso a mi departamento mientras contaba mentalmente y confirmaba que ya habíamos pasado la mitad del año, y ya la mitad de julio... ¡más, ya se acerca el día del amigo!, pensé, y los exámenes (...) Me hundí en el cargo de conciencia que me produce el tema. Pensaba que al llegar debía sentarme a estudiar, también estaría bien limpiar lo que faltaba el baño y la pieza ya los limpié ayer, me moría de hambre, quería comprar facturas y tomar mates. Ya sabía qué iba a hacer y qué no. Seguramente terminaría comprando ocho facturas, dos de cada una, y preparando el mate, pondría música desde la PC, también con seguridad me conectaría al msn, comería una factura antes del primer mate, una más después del primero y único, y me colgaría chateando con algún contacto por horas...

Sabía que no iba a estudiar, pero seguía pensando que debía hacerlo. El E5 había tomado por Mariano Moreno y pronto giraría a la izquierda por Av. Colón no voy a abrir el msn, tengo que estudiar sí o sí. Estábamos detenidos por el semáforo de la esquina de 9 de Julio y al retomar la marcha, distingo de entre las personas paradas húmedas que esperaban igual que nosotros la luz verde a un ex compañero de estudios. Quise saludarlo por la ventanilla del coche pero ésta no cedió al primer intento y mi mano se resbaló por la humedad condensada contra la palanca trabada de la ventana. Cuando la hube abierto ¡¡EMAAA...!!, pero el rugido de los motores del colectivo y de otros autos que aceleraban al mismo tiempo más la calle mojada que aumentaba el bullicio confundieron mi llamado por completo. Sin embargo, él miró hacia mi lado y levantó el brazo bien alto y con expresión de urgencia empezó a correr.

Me daba mucha alegría reencontrar a un viejo amigo. Por un instante dudé entre bajar a saludarlo y dejar de estudiar un día más e ir a estudiar a costa de perderme de recordar con él anécdotas inmortales: tardes enteras jugando a las cartas, gritando un ¡truco a las pardas!, para no ganar nada de plata, sino el ir a rendir el lunes y aprobar el parcial sin haber estudiado nada más que las señas de los que nos retaban desafiantes; también en ese momento recordé aquellos almuerzos de fideos con un poco de aceite y mucho queso rallado, y ni hablar de las hamburguesas precongeladas que acompañábamos con arroz con un poco de aceite y abundante queso también rallado; y cada viernes era fernet con coca y La Mona Jiménez con su 28 de diciembre y después Barranca para invitar a las chicas a bailar y cada sábado era más fernet con menos coca y El Potro Rodrigo con su Yerba Mala y La Barra boliche después para chamullar a las chicas y siempre volver tarde a la tarde siguiente para contarnos la noche de cada uno... ¡¡me tengo que bajar!!

No había tardado más de cinco segundos en decidirme y tocar el timbre. El colectivo se detuvo de golpe y los pasajeros sin asientos se balancearon hasta casi caerse al suelo, sentí algunas quejas y bajé los escalones de un salto a la vereda sin darme cuenta de que caería sobre un charco de agua sucia. Pretendo buscar a mi amigo que debía venir corriendo, giro hacia mi derecha y lo veo casi encima de mí, pero de la misma forma que cuando jugaba al básquet, me eludió como si fuera un simple obstáculo antes de su objetivo... Perplejo, lo seguí con la mirada sin poder decir nada y lo veo alcanzar el barrote de la puerta delantera del E5: llegó justo a tiempo a la parada antes de perder el bondi...