jueves, 3 de junio de 2010

Hoy se levantó un tipo en el colectivo y una vieja que estaba como por ahí agarró y rempujó un poco y dijo “permiso, me voy a sentar”. Con el tono de quien se sabe vieja y que tiene derecho a un asiento, o por lo menos más derecho que un muchacho de 42 años de aspecto juvenil. Pero ocurrió que atrás de esta vieja había otra, bastante más decrépita que la primera. O sea, la primera vieja tenía el pelo teñido de negro, que es como querer parecer joven, o sea que todavía estás en la edad en la que suponés que podés parecer más joven de lo que sos. La otra no, lo que indicaría que ya tiene la sabiduría que dan los años denserio. Entonces dije: “Me parece que la señora también se quiere sentar”, y la vieja menos vieja tuvo, con cierto disgusto, que cederle a la vieja más vieja. En resumen, fue como en “Alien vs. Predator”, donde se pelean dos malos, pero hinchás por uno porque es menos malo que el otro (en este caso, más (sic.) viejo).

Por Podeti, en http://weblogs.clarin.com/podeti/, el lunes 31 de Mayo de 2010

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